Internet

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[2016] (video) Claudia E. Natenzon en “Cultivando Agua Buena”

La Geógrafa Claudia Natenzon visitó Salto Grande en el marco del programa “Cultivando Agua Buena”.
Publicado el 6 ene. 2017

https://www.youtube.com/watch?v=gausJzikQZM&feature=player_embedded
[Accessed 7 Jan 2017]

Enlace al video: (http://www.pirna.com.ar/files/pirna/Salto-Grande-Natenzon-Teoria-Social-del-Riesgo.mp4)


Duración. (7:15)

[2015] (video) Diálogo: Sandra Gallo – Claudia E. Natenzon

Capítulo 88 - Sandra Gallo – Claudia E. Natenzon
Subido el martes 21 de julio de 2015

SANDRA GALLO: LICENCIADA EN TRABAJO SOCIAL. DOCENTE DE LA LICENCIATURA EN TRABAJO SOCIAL DE LA FCJS – UNL.
CLAUDIA E. NATENZON: GEÓGRAFA DE LA UBA, DOCTORA EN GEOGRAFÍA DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA. SE ESPECIALIZA EN RIESGO AMBIENTAL.

http://goo.gl/ylnk3k
[Accessed 29 Aug 2015]

http://www.unl.edu.ar/medios/products/view/cap%C3%ADtulo_88_-_sandra_gallo_%E2%80%93_claudia_natenson
[Accessed 29 Aug 2015]

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=kB47eBeAUG8
[Accessed 29 Aug 2015]

Diá(logos)
Un programa íntegramente producido por la Dirección de Comunicación de la UNL que consiste en un ciclo de charlas que convoca en cada capítulo a dos personas destacadas a nivel local, nacional o internacional, en la que una de las dos asume el rol de entrevistador y guía el diálogo en el que surge una diversidad de temas, acuerdos y miradas acerca de los mismos.

Enlace al video: (http://www.pirna.com.ar/files/pirna/web-Dialogos-Capitulo 88-Sandra Gallo–Claudia Natenzon.webm)


Duración. (26:17)

[2015] PROHIBIDO HABLAR DE VULNERABILIDAD

Gonzalez, S. (2015) "PROHIBIDO HABLAR DE VULNERABILIDAD? "; Publicado en Nexo (http://www.nexorrd.org).

http://www.nexorrd.org/#!PROHIBIDO-HABLAR-DE-VULNERABILIDAD/c1wt0/559d025d0cf2e0b7612d7c47 [Accessed 29 Aug 2015]

PROHIBIDO HABLAR DE VULNERABILIDAD
Por Silvia G. Gonzalez para Nexo - Ilustraciones: Gerónimo Hijós

Hemos recorrido un largo camino, muchachos, digo, emulando una vieja publicidad. Un largo camino, sí, desde que el colega Hewitt cuestionara las bases del análisis “fisicalista” -como él mismo lo llamó- y desde que Blaikie y sus colegas plantaran bandera con un texto fundacional, At risk, en su lengua materna y Vulnerabilidad, el entorno social, económico y político de los desastres, para los que habitamos estas pampas. Ha transcurrido el camino desde que Latinoamérica recogiera el guante y sentara su punto de vista en el también fundacional Desastres y Sociedad en América Latina, con su lúcido análisis sobre Niños terribles y otras catástrofes que de natural… nada.

Una supone que el camino enseña. Pero escuchar y leer aún hoy, pisando la tercera década del siglo XXI, de la naturaleza desatada, la furia del volcán, la inundación sin precedentes, la lluvia extraordinaria o la crecida impiadosa, demuestran que hemos aprendido nada. O que, ensimismados en nuestras discusiones y reflexiones cuasi filosóficas, encerrados en nuestros congresos y talleres y eventos y reuniones, no hayamos hecho más que dar vueltas en redondo, sin ser capaces de trasponer límites. Pues aún hoy, cuando sabemos de sobra que para entender y para hacer hay que mirar en otro lado, se sigue iluminando con los mejores reflectores lo natural del desastre, aquello que persiste contra nuestros esfuerzos de acomodarlos lejos -mitad de sala al fondo.

Satisfechos, pensamos que habíamos entendido todo. La clave, decíamos -¿decimos?- está en la vulnerabilidad. Si realmente queremos hacer algo con esto que nos vuelve una y otra vez, cual lección jamás aprendida, tenemos que bucear allá lejos, en la causas profundas que por una u otra vía se traducen en condiciones inseguras, tal como nos explicaron, en un modelo tan simple como complejo, los también colegas ingleses de At risk. La vulnerabilidad, entonces, se transformó en un concepto potente y, por qué no, revolucionario: se trata, nada más ni nada menos, de cuestionar las bases mismas de lo que nos hicieron conocer como desarrollo. Yendo un poquito más lejos –pero no tanto-, se trata de poner en el banquillo de los acusados al “sistema”, en lo que tiene de catastrófico, de revulsivo, de creador de marginados.

Desde el margen, levantamos la insignia de lo vulnerable. Nos apropiamos, discutimos, discurrimos y analizamos. Hicimos estudios, publicamos y dimos palabra: por aquí, señores, aquí está la clave para reducir ese mal de estos tiempos, el poco claro riesgo. Resistimos la insistencia de unas décadas creadas para reflexionar sobre los males que madre natura nos manda, creyendo que poco a poco se lograría. Entender que ir por la vulnerabilidad es ir por lo que nos hace marginados es, en definitiva, saber que reducirla es tarea del día a día. No es excepcional, ni está desatada: es asegurar que el marginal deje de serlo.

Sabíamos que llevaría tiempo, pero en ese tiempo, algo pasó. Casi sin notarlo, casi de repente, empezamos a hablar otro idioma. Aparecieron palabras que parecían importadas, traídas desde otras playas, casi queriendo forzar el regreso a la naturaleza. Quizás sea porque los creadores del discurso suponen que es natural que el pobre, el marginal, el olvidado del sistema, se inunde o se le caiga el techo o se contagie enfermedades con mayor facilidad. Quizás sea porque esos mismos creadores suponen que se ata con alambre: si le damos un poco no más, se adapta a lo que le toca y vamos, seguimos como hasta entonces.

Entonces dejamos hablar de vulnerabilidad. Aparecieron en escena palabras como resiliencia y adaptación. Ser resiliente es volver al equilibrio anterior o –según he leído- lograr uno nuevo. Pero ese nuevo, ¿es mejor? Dudo seriamente si es mejor, porque atrás viene la necesidad de adaptarnos. Si es mejor, ¿por qué deberíamos adaptarnos? Si es mejor, en todo caso, habríamos logrado un avance en el famoso camino del desarrollo. ¿Hay que adaptarse a eso? Permítanme disentir con aquellos que quieren forzar la acepción positiva de la adaptación, porque no logro despegarla de la imagen de un señor que, alzando levemente los hombros y abriendo sus manos, nos dice “es lo que hay”.

La pulseada, claro, la ganó el par resiliencia-adaptación. Y perdimos la potencia analítica de la vulnerabilidad, su raíz provocadora. Perdura como parte de la ecuación del riesgo, sí, pero como una imagen desdibujada de sí misma, más preocupada en cómo interactuar con las otras dos, en cómo permanecer sin perder el tren. Es como si el humillado paradigma fisicalista se tomara revancha, colando conceptos en una matriz construida con esmero, paciencia y no sin disputas, por las ciencias sociales. Es como si lo avanzado en treinta años, se deshiciera en diez.

Y el retroceso se nota. De nuevo ponemos todo el empeño en entender procesos que ya conocemos y de los que no queremos reconocer su incertidumbre inherente. De nuevo ponemos el empeño exclusivamente en monitorear, medir, predecir. ¿Necesario? Sí. ¿Necesario y suficiente? No. Pero parece ser que estuviera prohibido hablar de vulnerabilidad a no ser, claro, de contar personas o saber cuántas hay por metro cuadrado, como si la sola presencia definiera tal condición. Con eso y con que seamos resilientes, parece bastar.

Discúlpenme, pero me niego. Yo no soy resiliente. Yo soy vulnerable. Soy vulnerable porque soy mujer en territorio machista. Soy vulnerable porque estoy enferma. Soy vulnerable porque ejerzo docencia en el país de Tinelli. Soy vulnerable porque soy del extremo sur del sur y eso me define como sujeto. Soy vulnerable y entenderlo me enseña a mirar con otros ojos el mundo, a dar batalla, a no contentarme cuando me dicen que me tengo que adaptar.

Ojalá nosotros, los de ciencias sociales, tengamos la entereza de dar la discusión, de poner la vulnerabilidad de nuevo en el centro de la escena, de recuperar su riqueza, su polenta, su esencia interpeladora. Ese día habremos ganado el terreno perdido a costa de conceptos que clausuran el cuestionamiento al sistema como fábrica de pobreza y marginalidad. Ese día, quizás, escuchemos finalmente que no fueron ni la tormenta, ni el sismo, ni el cambio climático, los culpables de todo. Miren para este lado, señores: allí, escondida pero aún no vencida, está la vulnerabilidad.

..

Texto: Silvia G. Gonzalez
Ilustraciones: Gerónimo Hijós - facebook.com/geronimo.hijos

[2007] Hacer la noticia. ¿A qué se debe el mal olor?

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Barrenechea, J. (2007) "Hacer la noticia. ¿A qué se debe el mal olor? "; Publicado en el Portal Educativo, Ministerio de Cultura y Educación de la Nación (http://www.educ.ar).

http://www.educ.ar/sitios/educar/recursos/ver?id=92629 [Accessed 29 Aug 2015]

Link original, ya no está accesible:
http://www.educ.ar/educar/site/educar/Hacer%20la%20noticia.%20%BFA%20qu%E9%20se%20debe%20el%20mal%20olor%20.html?uri=urn:kbee:c825b530-475c-11dc-94e6-00163e000024&page-uri=urn:kbee:ff9221c0-13a9-11dc-b8c4-0013d43e5fae [Accessed 30 Dec 2009]

Hacer la noticia. ¿A qué se debe el mal olor?

El escape de ciertas sustancias químicas en ámbitos poblados afecta la salud de las personas y la calidad del ambiente. En esta actividad encontrarás información sobre un caso de riesgo químico e indicaciones que te permitirán construir una noticia para contarlo.

¿Qué pasó?

En la semana del 19 al 25 de marzo de 2000, se sintió un fuerte olor a gas en varios barrios de la ciudad de Buenos Aires (Caballito, Flores, Floresta, Villa Devoto, San Telmo, Barracas) y en el partido de Avellaneda (provincia de Buenos Aires). La opinión pública manejó dos hipótesis para explicar el origen de este olor:

  • Hipótesis 1: el olor fue causado por la emanación de gases tóxicos en la usina de la planta eléctrica Central Dock Sud , partido de Avellaneda, provincia de Buenos Aires.
  • Hipótesis 2: el olor fue causado por un camión "fantasma", sin identificación ni autorización, que atravesó la ciudad de Buenos Aires transportando clandestinamente gas mercaptano .

Tras la denuncia, la planta de Dock Sud fue clausurada preventivamente por orden del juez Carlos Liporaci, que dipuso también un allanamiento de la planta, en la que no se encontraron rastros de gas mercaptano. En rigor, no hay pruebas suficientes de que el gas haya provenido de allí. Se está investigando a otras dos empresas del partido de Avellaneda que se dedican a la importación y fraccionamiento de mercaptano, para determinar si allí hubo pérdidas.

A partir de la denuncia de los vecinos de Dock Sud se evacuó una escuela localizada a una cuadra de la planta eléctrica. Además, el día miércoles 22 muchas personas de los barrios mencionados debieron ser atendidas en hospitales por sufrir irritación en los ojos y picazón en la nariz y la garganta.

La empresa MetroGas, que abastece de gas natural a la ciudad de Buenos Aires, envió personal de verificación y afirmó que no había escapes en la red domiciliaria, y que los camiones que transportaban mercaptano para la empresa cumplían con las condiciones de habilitación y no entraban en la ciudad.

El acontecimiento fue vivido de diversas maneras por diferentes actores sociales. A continuación, presentamos brevemente la posición que asumieron algunos de ellos.

  • Intendente de Avellaneda, Oscar Laborde: se manifestó a favor de que se investigue a la empresa sospechada de haber originado el incidente.
  • Juez federal Carlos Liporaci: ordenó la investigación y el allanamiento de la planta de Dock Sud.
  • Vecinos: con frecuencia realizan denuncias por los problemas ambientales y las amenazas a la salud que implica la presencia de industrias químicas y petroquímicas en la zona. En este caso, los vecinos nucleados en la Sociedad de Fomento Dock Sud denunciaron malos olores y ruidos molestos provenientes de la usina.
  • Directora de una escuela: dispuso que los niños fueran evacuados del establecimiento.
  • Defensa Civil y Policía Ecológica de la Municipalidad de Avellaneda: evacuaron la escuela. Además, brindaron información sobre el mercaptano.
  • Empresas: la Central Dock Sud rechazó, mediante un comunicado, todo tipo de vinculación y responsabilidad respecto del incidente. MetroGas hizo verificaciones y proporcionó información.
  • Expertos: algunos médicos informaron en distintos medios sobre los efectos que pueden tener ciertas sustancias tóxicas sobre la salud.
  • Científicos: mostraron su enfoque sobre los accidentes químicos. Un grupo de científicos difundió un estudio que hizo sobre los efectos de los accidentes químicos.

¿Cómo lo contamos?

Los acontecimientos se pueden narrar de maneras muy diferentes. A veces, por ejemplo, se elige destacar algunos aspectos de los hechos y relativizar otros.

Para informar sobre los episodios vinculados al fuerte olor a gas que se sintió en varios barrios de la ciudad de Buenos Aires en marzo de 2000, les proponemos que construyan una noticia periodística.

Antes de comenzar a escribir, tendrán que decidir cómo quieren contar los sucesos. Por ejemplo, pueden pretender transmitir la información lo más objetivamente posible y enfatizar los hechos, sus causas y sus posibles consecuencias. O pueden adoptar una postura crítica frente a la actitud de las autoridades o de las instituciones intervinientes. O, si se tratara de un periódico catastrofista, podrían exagerar algunas hipótesis de riesgos, para llamar la atención creando pánico.

Tras haber tomado estas decisiones, relean la información detallada en ¿Qué pasó? y escriban la nota.

La noticia debe tener un texto principal en el que se informe sobre los hechos, sus causas, sus efectos, las personas que intervinieron, el momento y el lugar donde ocurrieron. Además, puede incluir recuadros con información adicional, pequeños reportajes u opiniones de los distintos actores sociales, mapas, gráficos, información sobre otros casos similares o sobre aspectos puntuales del problema, referencias acerca de dónde recurrir en un caso así.

Tengan en cuenta que sobre un mismo acontecimiento pueden existir puntos de vista diferentes: seguramente, el gerente de las empresas cuestionadas no hará la misma evaluación del acontecimiento que los vecinos afectados por el mal olor.

No olviden que los títulos son muy importantes para llamar la atención del lector y que también serán muy distintos, según el perfil del periódico. Debajo del título puede haber un copete, que es una pequeña frase que resume lo ocurrido. Las distintas partes o recuadros de la nota pueden estar escritos en estilos diferentes (técnico, coloquial, etc.).

Pasos a seguir

  1. Formar grupos de no más de cinco integrantes.
  2. Leer la información sobre el caso.
  3. Discutir y decidir cuál será el perfil del periódico en el que imaginan que incluirían la noticia.
  4. Redactar el texto principal. Previamente tendrán que decidir si construirán una noticia o una crónica. Recuerden que el texto de una noticia debe ser breve y conciso. Tiene que transmitir ciertos aspectos claves del acontecimiento: qué ocurrió, quiénes participaron y cómo lo hicieron, dónde y cuándo sucedió, qué causas (identificadas o estimadas) desencadenaron los hechos. Si el relato es muy detallado (por ejemplo, si describen una cronología de los hechos) e incluye apreciaciones del redactor o periodista, se trata de una crónica.

    En los enlaces de este artículo (agrupados en la sección Notas) encontrarán información para redactar la nota y para el material complementario que deseen incluir en ella.

  5. Decidir el contenido de los recuadros, textos complementarios, y otros recursos que acompañarán la nota.
  6. Diseñar y producir los recuadros complementarios.
  7. Diseñar y armar la página de periódico en computadora, cartulina o papel afiche.

Orientaciones didácticas

Referencias curriculares

Las actividades propuestas corresponden al nivel Polimodal y se vinculan con los siguientes Contenidos Básicos Comunes de Ciencias Sociales y de Lengua (Ministerio de Educación, República Argentina).

Ciencias Sociales

Contenidos conceptuales:

  • Problemáticas urbanas; condiciones de vida; espacios industriales.
  • Problemas ambientales, causas e impacto social; riesgos y catástrofes.

Contenidos procedimentales:

  • Lectura crítica e interpretación de bibliografía y artículos periodísticos.

Lengua

Contenidos conceptuales:

  • Comunicación oral y escrita: rasgos distintivos. Pertinencia y adecuación de la información seleccionada en relación con los objetivos del hablante, las características del destinatario y el contexto.
  • Variedades y registros de la lengua oral y escrita.

Contenidos procedimentales:

  • Planificación y realización de mensajes escritos que respondan a las estructuras textuales básicas.
  • Registro, síntesis y reorganización de información en actividades relacionadas con el estudio de las diversas disciplinas.

Objetivos

Que los alumnos:

  • conozcan el tema de los riesgos ambientales urbanos;
  • analicen críticamente cómo se construyen las noticias en los medios de comunicación;
  • reflexionen y elaboren estrategias creativas para transmitir la información;
  • incorporen la noción de puntos de vista para abordar un mismo acontecimiento.

Tiempo estimado

El desarrollo de la actividad requerirá de dos horas de clase, aproximadamente.

Materiales

  • una copia impresa de la actividad;
  • papel afiche o cartulina;
  • material de librería (tijeras, pegamento, lápices, etc.);
  • periódicos y revistas viejas (por ejemplo, para recortar letras y armar titulares o para obtener ilustraciones);
  • optativo: computadora para el acceso de los alumnos a internet (para obtener material complementario) y a procesador de textos e impresora.

Sugerencias y comentarios

  • Se sugiere relacionar esta actividad con el desarrollo de contenidos del área de Lengua; por ejemplo, las características de los géneros crónica y noticia.
  • En la sección Notas de este artículo hay información que puede ser utilizada por los alumnos para realizar la actividad. También puede ser empleada por el docente para proponerles a los alumnos investigar y profundizar acerca de los distintos aspectos mencionados en cada una de las notas.
  • Es importante dedicar un buen tiempo a la presentación final y a la discusión. Por ejemplo, se puede organizar la presentación de las páginas de todos los grupos al curso completo, y comparar los trabajos teniendo en cuenta la forma en que se ha presentado la información tanto en relación con los contenidos como con el diseño, y los distintos efectos que pueden producir. Se puede orientar la exposición grupal planteando preguntas tales como: ¿la información es suficiente y está presentada en forma clara?; ¿a qué se le da más importancia y qué cosas aparecen como secundarias?; ¿están de acuerdo con ese orden de prioridades?; ¿hay contradicciones, superposición de información?; ¿qué otras cosas quisieran saber sobre este caso particular y sobre el problema de los riesgos ambientales en general?
  • Antes de realizar la actividad, se pueden mostrar periódicos de distintos perfiles para analizar casos concretos de distintos modos de presentar una noticia.

Sugerencias para la evaluación

La instancia de evaluación puede ser la presentación grupal. Se puede tomar en cuenta que los alumnos hayan comprendido los acontecimientos y puedan transmitirlos en forma clara y concisa. Es importante que haya un trabajo de elaboración tanto de los contenidos como de la presentación para la transmisión de la información.

Notas

Mercaptano

El mercaptano es un gas que se utiliza en mínimas dosis para dar olor al naturalmente inodoro gas natural (metano) que utilizamos en la vida doméstica, y poder así percibir los escapes. Dependiendo de la dosis, tiene los siguientes efectos sobre la salud: si se inhala puede irritar o quemar la piel y los ojos; si se ingiere puede producir náuseas, vómitos, dolor de cabeza, fiebre, vértigo y debilidad muscular. Cuando se quema produce gases irritantes, corrosivos y/o tóxicos, y los vapores pueden causar mareos o sofocación. Se puede incendiar fácilmente por calor, chispas o llamas. Los vapores que emana pueden formar mezclas explosivas con el aire o viajar a una fuente de encendido y volver en llamas. Como esos vapores son más pesados que el aire, pueden dispersarse en el suelo y acumularse en áreas bajas como alcantarillas, sótanos y tanques, creando así peligro de explosión o incendios.

Central Dock Sud

La usina Central Dock Sud estuvo desactivada muchos años. Si bien algunos expertos afirman que la tecnología de la planta es precaria y obsoleta, días antes del incidente de marzo de 2000 se habían comenzado a hacer pruebas para reactivarla.

Existe un antecedente de accidentes químicos: la empresa tiene un litigio con el municipio de Avellaneda por emanaciones de gases tóxicos. En la actualidad, la usina pertenece a capitales españoles.

Dónde recurrir

En caso de emergencias e intoxicaciones, se puede recurrir a:

  • Ciquime (Centro de Información Química para Emergencias): Av. San Pedrito 220, (1406) ciudad de Buenos Aires. Tel: 011-4613-1100.
  • Centro Nacional de Intoxicaciones Policlínico Posadas: Av. Illia s/n, El Palomar, provincia de Buenos Aires. Tel: 011-4658-7777.

Desde toda la Argentina se puede llamar a los siguientes números para contactar con los organismos de respuesta a emergencias:

  • 103 (Defensa Civil).
  • 100 (Bomberos).

Científicos

Diversos especialistas analizaron este acontecimiento. En algunos casos, lo hicieron siguiendo nuevas líneas de investigación, como la de un grupo de científicos brasileños que trabaja en el Ministerio de Salud del estado de Río de Janeiro y que ha denominado a este tipo de accidentes "accidentes químicos ampliados". Este enfoque se contrapone con el de quienes los denominan "accidentes mayores", ya que destaca además de la magnitud o los aspectos cuantitativos (como la cantidad de muertos o afectados directos), el hecho de que sus consecuencias pueden encadenarse y propagarse tanto en el espacio como en el tiempo. Por ello, se considera que sus efectos son ampliados o difusos.

La posibilidad de que se propaguen sus efectos es una característica central de los accidentes químicos; por ejemplo, el derrame de una sustancia tóxica puede contaminar un suelo en el cual se alimentan animales de consumo humano, o bien filtrarse a las napas de agua distribuyéndose por las redes de consumo o contaminando peces, si las napas desembocan en un río. En cuanto a la salud humana, muchas veces los efectos del contacto o consumo de una sustancia pueden notarse muchos años después de ocurridos. Por esta razón, el estudio de estos accidentes y sus consecuencias no puede reducirse al lugar específico en el que ocurrieron, ni al corto plazo. Los expertos están obligados a considerar un sinnúmero de relaciones causales no siempre evidentes.

Gas natural

El gas natural que se consume en la ciudad de Buenos Aires llega por dos gasoductos de alta presión que abastecen a las plantas distribuidoras de MetroGas (zona sur) y Gas Natural (zona norte), que están fuera de la ciudad. En estas plantas distribuidoras se regula la presión del gas y se inyecta un gramo de mercaptano por cada 70 metros cúbicos de gas natural. Luego se distribuye en los hogares a través de una red de baja presión. Las mismas plantas controlan y hacen el mantenimiento preventivo de la red nacional de 14 mil kilómetros por la que viaja el flujo gaseoso, para prevenir explosiones por aumento de la presión. En caso de que esto ocurra, la solución inmediata es liberar el compuesto al aire, ya que al tratarse de un gas liviano sube rápidamente a la atmósfera; se evitan así intoxicaciones e incendios.

Ciudad de Buenos Aires

El transporte de sustancias peligrosas en la ciudad de Buenos Aires se rige por lo dispuesto en la ordenanza nº 27.738, que en su Artículo 1º dice: "El transporte dentro de los límites de la ciudad de Buenos Aires de líquidos inflamables, combustibles, ácidos, corrosivos, cáusticos, gases licuados, gases comprimidos, asfaltos fríos, asfaltos calientes y alcoholes, fraccionados o a granel, con destino al consumo local o en tránsito, sólo podrá llevarse a cabo por los medios y en las condiciones establecidas en el Reglamento General de Tránsito para los caminos y calles de la República Argentina, ley nº 13.893; Código de Tránsito para la Ciudad de Buenos Aires, decreto ordenanza nº 12.116/48 y la presente ordenanza". Con estas normativas se determinan las condiciones de habilitación que deben cumplir los vehículos y los conductores, y las calles y avenidas de la ciudad por donde les está permitido transitar.

textos: Julieta Barrenechea
ilustración: Eduardo Adano
edición: Carla Lois

[2007] ¿Estamos preparados?

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González, S., A. Calvo, G. Meconi y J. Viand (2007) "¿Estamos preparados?"; Publicado en Encrucijadas #41, UBA.

http://www.uba.ar/encrucijadas/41/sumario/enc41-estamospreparados.php [Accessed 30 Oct 2009]

TAPA-Encrucijadas-41-jul-2007

PUB-Encrucijadas-41-1

 

Riesgo, variabilidad y cambio climático

   

¿Estamos preparados?

   

En la vida cotidiana nos encontramos con condiciones de riesgo que afectan en mayor o menor medida a los diferentes sectores de la sociedad; son condiciones potencialmente inseguras que fueron construyéndose a través del tiempo. El riesgo sobre la seguridad personal (o la “sensación” de inseguridad urbana), o el riesgo a la salud que pueden producir diversos contaminantes ambientales, o bien las “extrañas” precipitaciones de granizo que han ocurrido y muchos otros, son riesgos con los que nos encontramos diariamente y que pueden transformarse en catástrofe si no estamos preparados para asumirlos, enfrentarlos y disminuirlos… en fin, “gestionarlos”. Una manera de alcanzar dicha meta es lograr una conceptualización que permita abordar la problemática con un diagnóstico certero.

 

Por PIRNA (Programa de Investigaciones en Recursos Naturales y Ambiente. Instituto de Geografía, Facultad de Filosofía y Letras, UBA. www.pirna.com.ar)

Este artículo ha sido preparado por Silvia González, Anabel Calvo, Gabriel Meconi y Jesica Viand sobre la base de los trabajos realizados en el marco del PIRNA.

 

Un marco conceptual para abordar el riesgo

El Programa de Investigaciones en Recursos Naturales y Ambiente (PIRNA) [1] trabaja dentro de marcos conceptuales que intentan aproximarse a la temática del “riesgo” y su concreción en catástrofes.


En general se acepta que el riesgo se refiere a un contexto caracterizado por una probabilidad de daños y pérdidas; es una condición latente que capta la posibilidad de pérdidas hacia el futuro (A. Lavell, 2002).Así entendido, el riesgo es considerado uno de los rasgos constitutivos de la sociedad moderna (S. Funtowicz y J. Ravetz, 1993, A. Giddens, 1990 y U. Beck, 1993).



C. Natenzon (1995) identifica cuatro dimensiones básicas del riesgo, diferenciables en términos analíticos pero íntimamente vinculadas entre sí: peligrosidad, vulnerabilidad, exposición e incertidumbre.



La peligrosidad tiene que ver con el potencial peligroso de un fenómeno físico natural (inundaciones, terremotos, sequías, etc.) o antrópico (derrames, accidentes químicos, etc.), siendo dicho potencial inherente al fenómeno mismo. Esta componente es objeto de estudio de las ciencias físicas y naturales.



La vulnerabilidad está definida como las condiciones sociales, económicas, culturales e institucionales de una población en forma previa a la ocurrencia de un desastre. En el análisis de la vulnerabilidad interesan las heterogeneidades de la sociedad (C. Natenzon, Op. cit. ), ya que tales heterogeneidades son las que determinarán, en gran parte, las consecuencias catastróficas de la peligrosidad (M. Firpo de Souza Porto y C. Machado de Freitas, 1999). La vulnerabilidad involucra varias dimensiones: la que da cuenta de las condiciones de vida de la población (dimensión socioeconómica), la que describe los niveles de organización e institucionalización de la sociedad en general y de la gestión del riesgo en particular (dimensión institucional) y la que tiene que ver con las pautas culturales de una población para hacer frente a las catástrofes (dimensión cultural). Claramente, las ciencias sociales son las que buscan caracterizar la vulnerabilidad.



La exposición se refiere a la distribución territorial de la población y los bienes materiales potencialmente afectables por el fenómeno peligroso, cuyo resultado es la configuración de determinados usos del suelo, distribución de infraestructura, localización de asentamientos humanos, etc. Como producto del cruce entre vulnerabilidad y peligrosidad, la exposición es objeto de estudio tanto de ciencias naturales como de ciencias sociales.



Cuando no es posible predecir el comportamiento de la peligrosidad, ni caracterizar la vulnerabilidad y la exposición, aparece la incertidumbre. Esta cuarta componente se refiere a los aspectos no cuantificables del riesgo.



Son situaciones que no pueden ser resueltas a partir del conocimiento existente pero que requieren de una resolución inmediata por la importancia de los valores en juego –vidas humanas, bienes materiales–. El reconocimiento de estas carencias requiere la incorporación a la toma de decisión de todos aquellos actores sociales que se encuentran expuestos al riesgo, quienes no sólo son los que sufren sus consecuencias, sino que son, por lo general, los que mayores aportes pueden hacer para reducir los márgenes de la incertidumbre.



Como puede verse, las dimensiones constitutivas del riesgo plantean la necesidad de un abordaje interdisciplinario. Nuestra perspectiva parte del análisis de los distintos factores de vulnerabilidad y se enriquece con el aporte de disciplinas vinculadas al estudio de la peligrosidad y la exposición. Es desde este enfoque que hemos encarado el estudio de los procesos que conducen a la aparición de catástrofes y su vinculación con el llamado “cambio climático”.



Cambio, variabilidad y necesidad de tomar decisiones

En el mundo académico se ha dado una discusión entre el cambio climático (entendido como mudanzas drásticas en el comportamiento de las variables climáticas) y la variabilidad climática (entendida como las variaciones normales del sistema climático). En tal discusión, el tiempo es una cuestión central, pues define cuándo termina la variabilidad y comienza el cambio: ¿son meses, años, décadas, siglos? (W. Baethgen, 2005)



El tiempo es, además, crucial a la hora de enfrentar los problemas que hoy por hoy generan las catástrofes: tanto los gestores como la sociedad en general requieren acciones en el corto plazo para prevenir y responder los desastres. El caso de las inundaciones en Santa Fe es paradigmático en tal sentido. Luego de la inundación de abril de 2003, se creó una institución que se proponía elaborar un programa participativo de prevención del riesgo cuyo fin era la aplicación de un plan de contingencias, superador de la experiencia vivida y que preparara a los diferentes actores frente a una nueva crisis. Sin embargo, la reciente inundación de febrero de 2007 mostró a las claras la falta de eficacia de su acción. Es por eso que más allá de la utilidad de modelar el clima en escenarios a futuro –con todas las incertidumbres técnicas que ello implica–, una manera mucho más efectiva de preparar a decisores y sociedad civil para enfrentar ese posible cambio climático es mejorar su capacidad de prevenir, mitigar y recuperarse frente a la variabilidad actual.



En tal sentido, un enfoque del problema desde la vulnerabilidad puede ser enriquecedor para dar cuenta de las necesidades y las capacidades de sociedad y gobierno frente a los problemas actuales. El PIRNA ha trabajado en aspectos vinculados tanto a la dimensión social como a la institucional de la vulnerabilidad. Estos aportes se concretaron con la participación del equipo en los proyectos “Impact of global change on the coastal areas of Río de la Plata. Sea level rise and meteorological effects” (AIACC LA26 Project), “Inundaciones: génesis, costo socioeconómico, adaptación y prevención”. (Proyecto estratégico UBACyT, julio 2002-junio 2003), y en las actividades preparatorias para la Segunda Comunicación Nacional del gobierno de la República Argentina a la Convención Marco de Cambio Climático.

Un acercamiento desde la vulnerabilidad

Una herramienta útil para caracterizar la vulnerabilidad social es la utilización de un índice de vulnerabilidad social frente a desastres (IVSD) que se ha aplicado al caso de los posibles impactos del cambio climático en el litoral del Río de la Plata. Este índice parte de la idea antes expresada de conocer hoy el estado de la sociedad frente al peligro de inundación y está formado por una serie de indicadores que se agrupan en tres subíndices [2], correspondientes a grupos temáticos específicos: un subíndice demográfico, uno de capacidad económica y uno de condiciones de vida. De esta forma se logra diferenciar el peso que adquieren los diferentes aspectos considerados, identificando aquello de mayor importancia en la conformación de la vulnerabilidad social de las unidades administrativas. El resultado de la aplicación del IVSD se muestra en la Figura 1. Un tratamiento analítico similar fue además aplicado para todo el país, específicamente en el análisis del impacto socioeconómico al Cambio Climático.



El acercamiento a la vulnerabilidad institucional se realizó a través del análisis de los actores con incumbencia en la problemática de las inundaciones y las normativas existentes para paliar sus consecuencias. En el primer caso, el estudio de las instituciones nacionales, provinciales y locales –y sus intervenciones– nos ha permitido concluir la existencia de una alta vulnerabilidad institucional determinada por la falta de instituciones intersectoriales, en múltiples escalas geográficas, coordinadas por un organismo específico que tenga cierta estabilidad en la estructura de gobierno, con recursos económicos y humanos, que trabaje el tema en la larga duración, esto es, más allá del presupuesto anual, de un mandato electoral o de un cambio de funcionario.



En el segundo caso, se trabajó con el análisis de normativa existente, como la Ley de Emergencia Agropecuaria (LEA), que es una de las políticas más difundidas –aplicada desde hace varias décadas– desde el Estado para mitigar los impactos de las catástrofes de origen natural en el sector agropecuario. El objetivo fundamental de esta ley es regular la intervención del Estado en aquellas situaciones en las que la actividad agropecuaria fuese seriamente afectada por fenómenos naturales considerados de gran envergadura como inundaciones o sequías. Frente a los efectos de la emergencia o desastre agropecuario, la legislación considerada se propone paliarlos antes que prevenirlos o repararlos.


En este marco se trabajó analizando la ley en la provincia de Buenos Aires[3], teniendo en cuenta las peligrosidades por excesos y déficit hídricos (inundaciones y sequías). Se identificaron partidos representativos tanto de regiones hídricas como las de riesgo agropecuario de la pampa bonaerense con el fin de visualizar de qué manera efectiva se viene aplicando la ley en situaciones de extremos hidroclimáticos en el espacio y en el tiempo (desde 1982 al 2005). Finalmente se plantearon los alcances y las limitaciones en la aplicación de la normativa. La información acumulada tanto en lo que hace a las declaraciones provinciales como las nacionales en sus dos variantes (emergencia y desastre) permitiría establecer una base cualitativa comparativa de las pérdidas que en el sector se producen tanto por sequías como por inundaciones.



Reflexiones finales

¿Podemos estar adecuadamente prevenidos y preparados al cambio climático y soportar futuras inundaciones de nuestras áreas costeras y cuencas hídricas, teniendo en cuenta nuestro actual estado de vulnerabilidad frente a la variabilidad climática? ¿Todos los sectores sociales “sufren”las inundaciones de la misma manera y pueden “emerger” (literalmente o no) de ellas con la misma capacidad? ¿Existen las herramientas y los arreglos institucionales para hacer frente a vulnerabilidades, variabilidad y cambio?


En general, nuestro trabajo en el tema nos permite concluir que existen severas deficiencias que nos colocan en situación de alta vulnerabilidad, ya sea por:

No considerar las condiciones socioeconómicas de los actores involucrados, dejándolos expuestos a impactos negativos y naturalizando su condición de afectados permanentes;

Falta de procesos de comunicación del riesgo que permitan a los actores afectados tomar decisiones en tiempo y forma, colocándolos en situaciones de incertidumbre e incluso de ignorancia, y negándoles el derecho a saber el riesgo que corren en el lugar donde viven;

Altos costos económicos asumidos por las familias vulnerables, transformándose de esta forma en externalidades para el Estado y el resto de la sociedad;

Elevados efectos psico-sociales y de la cultura cotidiana de las familias afectadas, con pérdida de calidad de vida a futuro;

Existencia de una toma de decisiones vertical y fragmentada, con foco en la emergencia, sin considerar la necesidad del consenso, de participación de los actores involucrados, rescatando para ello su experiencia acumulada en materia de prevención y mitigación. Si en verdad se trata de entender la variabilidad actual para prevenir y prepararse frente el cambio futuro, no sólo necesitamos las herramientas indispensables para modelar el clima a largo plazo y acercarnos así a modelos y escenarios probables. Necesitamos, además, lograr un cambio profundo en las instituciones, su forma de intervención y su relación con la sociedad civil.//

 

Bibliografía

Baethgen, Walter (2005): “Experiencias of the International Research Institute for Climate and Society –IRI”, en: II Regional Conference on Climate Change – South America.Sao Paulo.

Beck, Ulrich (1993). “De la sociedad industrial a la sociedad del riesgo. Cuestiones de supervivencia, estructural social e ilustración ecológica”, en: Revista de Occidente , nº 150. México.

Funtowicz, Silvio y Jerome Ravetz (1993). “Riesgo global, incertidumbre e ignorancia”, en Epistemología política. Ciencia con la gente. Buenos Aires, CEAL, pp. 11-42.

Giddens, Anthony (1990). Consecuencias de la modernidad. Barcelona, Alianza.

Natenzon, Claudia (1995). Catástrofes naturales, riesgo e incertidumbre. Buenos Aires, FLACSO, Serie de Documentos e Informes de Investigación nº 197.

Firpo de Souza Porto, Marcelo y Carlos Machado de Freitas (1999): Vulnerability and industrial hazards in industrializing countries: an integrative approach. Rio de Janeiro Oswaldo Cruz Foundation.

 

[1] El PIRNA es un equipo interdisciplinario que focaliza sus investigaciones en la gestión del riesgo ambiental, haciendo hincapié en la vulnerabilidad social, dentro del marco del desarrollo sostenible. Elabora trabajos de investigación y metodologías para realizar diagnósticos ambientales y hacer proyecciones de su posible evolución a futuro. Para más información, consultar la página web http://www.pirna.com.ar

[2] El IVSD está integrado por indicadores extraídos del Censo Nacional 2001: población menor o igual a 14 años, población mayor o igual a 65 años, hogares con jefatura femenina (subíndice demográfico); población sin cobertura de salud; población analfabeta; población desocupada (subíndice de condiciones económicas); población en hogares con NBI; población en hogares sin agua corriente de red; población en hogares sin acceso a cloacas; población en hogares sin presencia de transporte público en el segmento (subíndice de calidad de vida).

[3] “Opciones de mitigación para el riesgo por extremos hidroclimáticos: inundaciones y sequías”. En: Componente B2 Vulnerabilidad de la Pampa Bonaerense. Segunda Comunicación Nacional del gobierno de la República Argentina a la Convención Marco de Cambio Climático. CIMA-CONICET/ Fundación Bariloche /Banco Mundial /GEF. Octubre 2005-marzo 2006.

[2000] Construcción de una noticia sobre un caso de riesgo químico en la ciudad.

Barrenechea, J. (2000) "Accidentes industriales en Bahía Blanca"; “Construcción de una noticia sobre un caso de riesgo químico en la ciudad" y "Riesgos ambientales y conflicto social. La instalación de una planta industrial." Publicado en el Portal Educativo, Ministerio de Cultura y Educación de la Nación (http://www.educ.ar).

Link original, ya no está accesible:
http://www.educ.ar/educar/alumnos/polimodal/vrecurso.jsp?url=SOCINOTI007/INDEX.HTML&contenido=51&tema=805 [Accessed 10 Aug 2001]


Noticia

 

Accidentes industriales en Bahía Blanca

 

En el polo petroquímico de Bahía Blanca (provincia de Buenos Aires), se encuentran localizadas varias industrias de gran envergadura. El complejo petroquímico dispone de una zona de propiedad compartida por todas las empresas donde se concentran cañerías de uso común, que proveen los servicios de gas y agua de enfriamiento para las distintas plantas industriales, y cañerías privadas que transportan productos y servicios.

En esa zona, el 20 de agosto de 2000 tuvo lugar un escape de cloro desencadenado por una rotura en las tuberías de transporte de la planta de clorosoda Solvay Indupa. Desafiando las leyes de probabilidades, ocho días más tarde, en el mismo polo, se produjo una fuga de amoníaco durante las operaciones de prueba de Profértil, la nueva planta de urea; y el 8 de noviembre ocurrió un segundo escape de amoníaco.

El escape de sustancias tóxicas suele transformarse en una espectacular noticia. Pero más allá de los hechos puntuales, es importante tener en cuenta que las causas de los accidentes, en general, tienen que ver con fallas no identificadas, no priorizadas o no resueltas; con la falta de previsión, de mantenimiento o de preparación de quienes operan las tecnologías; con la utilización de tecnologías caducas; con las malas condiciones de trabajo (por ejemplo, el insuficiente descanso de los operarios, la sobrecarga de tareas, etc.).

Lo que ocurrió en agosto en Bahía Blanca permite hacer un análisis de los riesgos industriales ampliados, y de la relación entre la comunidad y las industrias.

Esto ocurrió

 

El escape de cloro

En la mañana del 20 de agosto de 2000, durante operaciones de rutina de la planta que produce soda Solvay y cloro perteneciente a la empresa Solvay Indupa, una cañería de 20 cm de diámetro sufrió una rotura . Esta cañería transporta cloro desde una planta que lo produce hacia otra de la misma empresa que lo utiliza como insumo en su proceso productivo.

Inmediatamente después del accidente la empresa puso en marcha técnicas operativas de respuesta a emergencias para controlar la situación y evitar mayores daños. Entre las medidas adoptadas, se atacó la masa de cloro con cortinas de agua para diluirlo y contenerlo, y para enfriar la tubería. El contacto del cloro con el agua y las altas temperaturas provocó que se formara una nube que, según informó la empresa en una solicitada, estaba compuesta por vapor de agua, cloro y cloruro férrico. La nube fue arrastrada por el viento en dirección contraria a las comunidades vecinas a la planta industrial.

Por la dirección que tomó la nube, no fue necesario evacuar a la población, aunque hubo seis personas afectadas (un bombero y cinco operarios). Las mediciones posteriores efectuadas por Prefectura Naval de Bahía Blanca y la Secretaría de Política Ambiental de la provincia de Buenos Aires indicaron que la nube se había degradado y ya no había cloro en el aire de la ciudad. No obstante, se desató una importante movilización de los vecinos de Ingeniero White (una ciudad portuaria cercana al polo petroquímico de Bahía Blanca), quienes cortaron las rutas de acceso al polo industrial durante más de una semana. Los vecinos manifestaron tener miedo de seguir viviendo allí y pidieron que se clausurara la planta hasta que cumpliera con todos los requisitos de seguridad. Algunos grupos más radicalizados reclamaron el cese de funcionamiento de todo el polo petroquímico.

Los vecinos solicitaron, además, que el municipio de Bahía Blanca tuviera poder de policía total y efectivo para controlar y sancionar este tipo de industrias peligrosas. De acuerdo con la legislación, esto es competencia del gobierno de la provincia de Buenos Aires, a través de su Secretaría de Política Ambiental. Este pedido fue inmediatamente atendido: días más tarde, se firmó un acuerdo para que el gobierno local pudiera ejercer control. La planta Solvay Indupa fue sometida a auditorías nacionales e internacionales y aún está en trámite su rehabilitación luego de que fuera clausurada preventivamente el 24 de agosto por disposición del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Ruckauf.

 

El primer escape de amoníaco

El 28 de agosto de 2000, por la noche, en el polo petroquímico de Bahía Blanca se estaban efectuando operaciones de prueba para poner en funcionamiento una nueva planta de producción de urea, un fertilizante en cuyo proceso de elaboración interviene el amoníaco.

Los expertos responsables de estas operaciones sabían que existía la posibilidad de que en el transcurso de los procesos se tuvieran que realizar venteos (liberaciones controladas de gases a la atmósfera). Teniendo en cuenta que la comunidad estaba muy sensibilizada por el escape de cloro ocurrido pocos días antes, se decidió dar aviso solamente al organismo de Defensa Civil para que permaneciera alerta: se mantuvieron en comunicación directa, y el personal y el equipamiento de respuesta de Defensa Civil estuvieron preparados para actuar en caso de ser requeridos.

Durante las maniobras, un exceso de presión seguido por la fisura de un cilindro de 200 metros cúbicos con agua amoniacal obligó a realizar un venteo que dio lugar a una fuga de amoníaco. Esto provocó fuertes e irritativos olores que afectaron, preocuparon y alertaron nuevamente a la comunidad.

De acuerdo con los informes hospitalarios, hubo más de 80 asistidos con irritaciones y afecciones respiratorias causadas por la inhalación de la sustancia. La falta de preparación e información hizo que se produjeran evacuaciones espontáneas de escuelas y jardines de infantes. El desconocimiento de la realización de las operaciones en la planta industrial y la sorpresa ante el nuevo evento produjeron mucha confusión, y dieron lugar nuevamente a actitudes de reclamo hacia las autoridades gubernamentales, y de rechazo y desconfianza hacia el sector industrial.

Los vecinos solicitaron la clausura total de las plantas de amoníaco y urea. Además, decidieron no enviar a los chicos a las escuelas hasta que no se instrumentaran medidas de seguridad y prevención satisfactorias. La Secretaría de Política Ambiental de la provincia de Buenos Aires dispuso la clausura de las plantas de Profértil. Luego de efectuar controles, la medida fue levantada el 20 de septiembre.

 

El segundo escape de amoníaco

En la madrugada del 8 de noviembre de 2000 se produjo un nuevo escape de amoníaco y se escucharon intensos ruidos provenientes de la planta de producción de urea de la empresa Profértil, la misma involucrada en el escape del 28 de agosto del mismo año. Los primeros informes técnicos indicaron que la fuga se debió a un problema generado en un transmisor que transportaba un gas condensado que contenía amoníaco y dióxido de carbono desde una unidad de tratamiento de la planta de urea hacia un tanque de almacenamiento. Esta planta sigue sin ser inaugurada. Al igual que el anterior, este incidente ocurrió durante los procesos de prueba y puesta en marcha de la planta.

Los vecinos de los barrios aledaños a la empresa sintieron olor a amoníaco y llamaron a los números de emergencia. De acuerdo con la información periodística, el escape de gas afectó a 50 trabajadores portuarios que estaban en actividad; en los hospitales zonales se registraron cuatro pacientes con irritaciones en las vías respiratorias. Las mediciones efectuadas tanto por el municipio como por los sensores de algunas empresas indicaron que en ninguna zona la concentración de amoníaco en el aire superó el máximo permitido de 35 partes por millón (ppm).

El conjunto de vecinos de la localidad de Ingeniero White volvió a movilizarse para manifestar su temor y descontento, y presentó un petitorio a las autoridades municipales. La postura y las reacciones de los vecinos, de todas maneras, no son homogéneas: algunos piden que el gobierno les compre su casa para poder irse de allí, otros piden que se erradiquen las industrias que han tenido problemas y que no se instalen nuevas empresas, y otros pretenden que se realicen mayores controles y se les garantice una convivencia segura con las industrias.

En representación de Profértil, el señor Jorge Hernández, jefe de Recursos Humanos, declaró que en el proceso de puesta en marcha de la planta de urea se llevaron a cabo algunos venteos (escapes producidos voluntariamente), que generaron incidentes, y afirmó que la empresa se preocupa seriamente por las molestias que está causando a la población. Agregó que los niveles de emisión están dentro de los parámetros medianamente normales.

El municipio de Bahía Blanca pidió un informe a TUV Rheinland Argentina S.A., la empresa que actualmente realiza una auditoría ambiental en Profértil. Esta empresa sostiene que no hubo una situación de emergencia o falla grave en la planta, y que las emisiones ocurridas se encuadran dentro de los procedimientos normales y previstos. El municipio, no obstante, recomienda que se realicen todas las operaciones necesarias para que las instalaciones y los procesos que allí se realizan sean seguros.

La Secretaría de Política Ambiental de la provincia de Buenos Aires amplió el pedido de informes e instruyó a los inspectores para que controlen la realización inmediata de las operaciones necesarias para que el funcionamiento de la planta no constituya un peligro. Además, solicitó que se le comunique si la tecnología de evacuación de gases que emplea Profértil se utiliza en otras partes del mundo.

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Las medidas de prevención

 

En Bahía Blanca, desde 1995, muchas de las industrias del polo petroquímico trabajan conjuntamente siguiendo los lineamientos Apell , un programa de concientización y preparación para emergencias en el nivel local. Se trata de una metodología desarrollada por las Naciones Unidas para encarar procesos locales de gestión de riesgos. Este programa plantea la coordinación del trabajo conjunto entre algunos sectores de la industria, de los gobiernos y de la comunidad para ayudar a prevenir y disminuir las consecuencias de los accidentes tecnológicos de gran magnitud. Propone realizar actividades diagnósticas, preventivas, y de preparación de planes y estrategias para actuar en las emergencias.

Los Bomberos Voluntarios de General Cerri, una localidad de Bahía Blanca, están poniendo en práctica un proyecto para enfrentar y disminuir las consecuencias de accidentes industriales. Trabajan conjuntamente con los docentes en el armado de simulacros para la evacuación de los establecimientos educativos.

Además, un importante número de docentes de la localidad de Ingeniero White y zonas vecinas, motivado por los accidentes ocurridos, comenzó a pedir información y exigir preparación sobre los procedimientos básicos que deben realizarse ante fugas tóxicas, explosiones o incendios de origen industrial. Integrantes de Defensa Civil de la Municipalidad de Bahía Blanca y de Bomberos Voluntarios ofrecen charlas y ejercicios prácticos.

El diputado bahiense Juan Pedro Tunessi elaboró una ley para ser aplicada específicamente en Bahía Blanca con el objetivo de establecer reglas de juego claras entre los poderes públicos, la comunidad y las compañías que poseen plantas industriales que encierran algún tipo de riesgo tecnológico. Fue promulgada con el número 12.530 el día 9 de noviembre de 2000.

Esta ley dispone la instalación de una red de sensores en puntos específicos para controlar las emisiones industriales y medir la calidad del aire, y la confección de una lista de los contaminantes que serán monitoreados. Los sensores enviarán la información a una central y, de esta manera, se podrá disponer de datos en tiempo real. Además, a las empresas catalogadas como peligrosas por la ley provincial 11.459 (conocida como "ley de aptitud ambiental") se les solicitará que presenten periódicamente declaraciones juradas sobre efluentes industriales.

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¿Y en el futuro?

 

A partir de la implementación del proceso Apell en la localidad, el tema de los accidentes industriales forma parte de las preocupaciones y acciones de distintos sectores (entre ellos, el sector industrial y el gobierno). También plantea un espacio de trabajo que debería potenciarse como ámbito para convocar a un conjunto más amplio de sectores de la comunidad. Seguramente, hay mucho por hacer y mejorar en relación con la prevención y la preparación si se piensa que los intereses de todos los sectores son legítimos y que se deben establecer acuerdos y consensos sobre los riesgos que el conjunto de la comunidad está dispuesto a aceptar a cambio de beneficios socioeconómicos.

Se avanzará mucho en la minimización de los riesgos si se acompañan las medidas técnico-ingenieriles de prevención con estrategias de comunicación y preparación de la comunidad. Para lograr esto, es muy importante que se tenga en cuenta que la comunidad tiene derecho a recibir información, preparación y a participar en instancias de decisión.

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Accidentes industriales en Bahía Blanca
Noticia
Notas

 


El polo petroquímico de Bahía Blanca

En la Argentina la industria petroquímica se está desarrollando en seis polos ubicados en distintas provincias. Son: el polo San Lorenzo (provincia de Santa Fe), el polo Ensenada (La Plata, provincia de Buenos Aires), el polo Río Tercero (provincia de Córdoba), el polo Alto Valle Río Negro (provincia de Río Negro), el polo Luján de Cuyo (provincia de Mendoza) y el polo Bahía Blanca (provincia de Buenos Aires). Este último está ubicado a 5 km de la ciudad de Bahía Blanca.

Bahía Blanca es la ciudad más importante del sudoeste de la provincia de Buenos Aires por la concentración de habitantes y por su rol de metrópoli regional (que funciona como centro administrativo, político, comercial, productivo y cultural para el conjunto de las localidades circundantes).

La localidad de Bahía Blanca incluye a la ciudad de Bahía Blanca, Villa Harding Green, Villa Stella Maris, Ingeniero White, Villa Espora y Villa Bordeu, y cuenta con un total de 260.096 habitantes. Ingeniero White, en particular, tiene 11.065 habitantes.

El polo se originó en 1970 con la puesta en marcha de Petroquímica Bahía Blanca, una empresa con mayoría de accionistas estatales: el 51% de las acciones se distribuyó, por partes iguales, entre YPF, Gas del Estado y Fabricaciones Militares. El resto quedó en manos privadas: Ipako, Indupa, Electroclor, Cidasa, Citoh e Isaura.

La localización del polo en Bahía Blanca se decidió por los siguientes factores:

  • La disponibilidad de gas etano (materia prima para la producción de etileno) en la localidad cercana de Gral. Cerri, a 15 km del complejo. En ese punto confluyen los dos gasoductos (sur y oeste) que provienen de las cuencas Austral y Neuquén, las mayores reservas gasíferas del país. Así, el polo se asegura el pasaje diario de 18 millones de m3 de gas natural, con contenido de etano, propano, butano y gasolina natural. La cuenca neuquina (que abarca parte de las provincias argentinas de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Mendoza) es la zona petrolera y gasífera más importante del país. Produce el 39% del total de petróleo de la Argentina y posee el 55% de las reservas de gas natural de todo el país. Esa producción se transporta hacia otras zonas del país y a Chile a través de oleoductos y gasoductos. La cuenca austral está ubicada en las provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego, y en ella hay casi medio centenar de pozos marinos en producción.
  • La presencia de salinas en las cercanías, que garantizan la disponibilidad de cloruro de sodio, que es una materia prima requerida para la producción del cloro.
  • El acceso a comunicaciones: dos puertos marítimos de importancia (Puerto Galván e Ingeniero White), y redes viales y ferroviarias.
  • La disponibilidad de servicios esenciales como energía eléctrica, gas natural y agua, y la proximidad a un centro urbano de importancia (la ciudad de Bahía Blanca).

La construcción del complejo estuvo a cargo de Fabricaciones Militares. En 1981 se habilitaron las primeras plantas (PBB y Polisur) y en 1986 las del grupo Indupa. Las demás plantas instaladas son más recientes.
En 1995 el Estado decidió dejar el complejo en manos privadas, a través de una licitación. Las empresas que componen actualmente el polo son: Induclor S.M., Monómeros Vinílicos, Indupa SAIC, Petropol S.M., Polisur S.M., Petroquímica Bahía Blanca, Profértil y Gamuzzi Gas Pampeana. Producen etileno y polietilenos de distinta densidad, cloro, soda cáustica, soda Solvay, cloruro de vinilo monómero (CVM) y policloruro de vinilo, conocido habitualmente como PVC.

[atrás]

 


La rotura de la cañería en Solvay Indupa

De acuerdo con la información brindada por la empresa responsable, la rotura se debió a que uno de los sistemas de calentamiento eléctrico generó alta temperatura sobre la pared de una tubería (se estima que sobrepasó los 150 ºC). Esto dio origen a una reacción química entre el cloro seco y el hierro del conducto que produjo cloruro férrico (FeC13), lo que potenció aún más la reacción porque el cloruro férrico es, a su vez, una sustancia generadora de calor. La reacción consumió el hierro del caño y generó una zona de bajo espesor que no resistió la presión del cloro y cedió, permitiendo que se liberara el gas a la atmósfera.

[atrás]

 


Apell

Apell es el programa de Concientización y Preparación para Emergencias en el Nivel Local (en inglés: Awareness and Preparedness for Emergencies at Local Level). Fue creado en 1988 y es una iniciativa del Centro de Actividad del Programa de Industria y Medio Ambiente (CAP/IMA), del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), en cooperación con la Asociación de la Industria Química en los Estados Unidos (Chemical Manufacturer's Association, CMA) y el Consejo Europeo de las Federaciones de la Industria Química (Conseil Européen des Fédérations de l'Industrie Chimique-Cefic).

Su objetivo principal es evitar daños al medio ambiente y proteger a la comunidad evitando pérdidas humanas y materiales producidas por accidentes tecnológicos. Para lograrlo propone varias políticas: promover la toma de conciencia respecto de los riesgos existentes dentro de la comunidad; promover la elaboración de planes integrados para responder a cualquier emergencia y mejorar la prevención de accidentes.

El programa promociona las siguientes tareas:

  • Sensibilizar a la comunidad y a los responsables de la seguridad acerca de los peligros existentes en su localidad.
  • Preparar un plan coordinado de emergencia para manejar efectivamente los accidentes y evitar que se transformen en catástrofes.
  • Preparar a los habitantes de la comunidad para que reaccionen debidamente ante las situaciones de emergencia.

[atrás]

 


Riesgos industriales ampliados

Cuando se desencadena un accidente industrial, es habitual que se analicen y publiquen datos sobre su magnitud, cantidad de afectados, muertos, etc.

Los estudiosos del tema han desarrollado el concepto de "riesgos industriales ampliados" para poner de relieve que este tipo de accidentes tiene consecuencias y efectos en cadena que se pueden expandir tanto en el tiempo como en el espacio. Por ejemplo, los accidentes químicos pueden producir afecciones en la salud que se vuelven crónicas y que, en algunos casos, sólo se manifiestan varios años después de ocurrido el evento. Del mismo modo, los daños en el ambiente también pueden hacerse evidentes luego de cierto tiempo y en sitios o en ámbitos lejanos, como cuando un río transporta una sustancia derramada a lo largo de muchos kilómetros.

Para la prevención de accidentes y el desarrollo de planes de emergencia es muy importante tener en cuenta que los riesgos industriales, y las consecuencias de un accidente industrial no se reducen al momento y al lugar del hecho.

[atrás]

 

textos: Julieta Barrenechea
edición: Carla Lois

 

[2000] Los desastres, ¿son naturales?

González, S. (2000): “Los desastres, ¿son naturales?”. Publicado en el Portal Educativo del Ministerio de Educación de la Nación (http://www.educ.ar).

http://www.educ.ar/recursos/ver?id=90198 [Accessed 29 Aug 2015]

Link original, ya no está accesible:
http://www.educ.ar/educar/site/educar/Los%20desastres,%20%BFson%20naturales%20.html?uri=urn:kbee:0ff954f0-474b-11dc-94e6-00163e000024&page-uri=urn:kbee:ff9221c0-13a9-11dc-b8c4-0013d43e5fae [Accessed 30 Dec 2000]


Actividad

 

Los desastres, ¿son naturales?

Foto de inundaciones en Goya.
Inundaciones en Goya (provincia de Corrientes, Argentina). Abril de 1998.

Muchas noticias informan sobre inundaciones, terremotos, erupciones volcánicas, aludes, etc. Cuando ocurren estos eventos, se dice que se produjo un "desastre natural". Pero, ¿qué tan "naturales" son los desastres?

En esta actividad se presenta un texto en el que se desarrolla el concepto de "desastre" tal como se lo define en las ciencias sociales (y la geografía en particular). Se proponen dos actividades para que los alumnos respondan una serie de preguntas vinculadas a la comprensión de ese concepto e identifiquen, posteriormente, las características principales de las amenazas y la vulnerabilidad en la zona del país en la que viven.

 

 

Referencias curriculares

Las actividades propuestas pueden ser utilizadas para la enseñanza de los siguientes Contenidos Básicos Comunes de Ciencias Sociales del nivel Polimodal (Ministerio de Educación, República Argentina).

Contenidos conceptuales

  • Problemas ambientales a diferente escala, riesgos y catástrofes.

Contenidos procedimentales

  • Selección y recolección de información sobre el espacio geográfico.
  • Análisis de las relaciones de creciente complejidad entre los elementos del medio natural y distintas variables sociales.

 

Objetivos

Que los alumnos:

  • analicen críticamente la calificación de "naturales" que se asocia a los desastres;
  • vinculen los conceptos aprendidos con el conocimiento que tengan de las principales amenazas y desastres en el lugar del país en el que viven.

 

 

Tiempo

Se estima que el desarrollo de la actividad requiere dos horas cátedra.

 

Sugerencias y comentarios

  • El docente puede apoyar la explicación del concepto de "desastre" con algún ejemplo concreto y conocido de desastre (natural o tecnológico) en el área en que viven sus alumnos.

  • Para realizar la segunda actividad, el docente puede dividir la clase en grupos pequeños (no más de tres chicos por grupo) e indicarles que identifiquen y caractericen los desastres (naturales o tecnológicos) propios de la zona en la que viven.

  • Complementariamente, se puede proponer una actividad de investigación para que los chicos indaguen acerca de la existencia de planes de prevención, el accionar de distintas instituciones, etc., temas a los que refieren algunas de las preguntas de la segunda actividad.

  • En todos los casos, es conveniente que los alumnos elaboren informes (individuales o grupales) sobre los desastres en sus lugares de residencia.

 


 
Desastres, amenaza y vulnerabilidad

 

Se pueden distinguir dos grandes tipos de desastres: los detonados por amenazas naturales y los detonados por amenazas tecnológicas. La amenaza o peligro natural tiene su origen en fenómenos propios de la dinámica terrestre: inundaciones, terremotos, erupciones volcánicas, etc. La amenaza o peligro tecnológico se origina en fallas en el control o manipulación de cualquier tipo de sistema tecnológico: una central nuclear, una industria química, una central hidroeléctrica, entre otras posiblilidades.

Desde hace ya varios años, los estudiosos de las ciencias sociales y, entre ellas, de la geografía, entienden que los desastres son situaciones detonadas por eventos físico-naturales que superan la capacidad que tiene una sociedad (o parte de ella) para hacerles frente y recuperarse de sus efectos. Desde esta concepción, la sola aparición de un evento, como una erupción volcánica o una inundación, no constituye un desastre. Para hablar de "desastre" es necesario que exista una población que, por diversos motivos, se encuentre expuesta a la ocurrencia de estos eventos físico-naturales y que no disponga de las herramientas o estrategias para contrarrestar sus efectos.

Los especialistas que analizan el impacto de los desastres tienen en cuenta dos aspectos.

Por un lado, destacan que es necesario conocer las características de los eventos físico-naturales detonantes, que son llamados "amenazas" o "peligros", para conocer y comprender mejor su funcionamiento, y para tratar de predecir su ocurrencia. Así, por ejemplo, se monitorea el comportamiento de volcanes y ríos, se observa el funcionamiento de la atmósfera mediante satélites y radares.

Por otro, señalan que es necesario estudiar la vulnerabilidad, es decir, el conjunto de condiciones que determinan si una comunidad puede (o no) anticipar, sobrevivir, resistir y recuperarse del impacto de una amenaza que se concreta. Las condiciones de vulnerabilidad pueden clasificarse en distintos tipos:

  • Sociales. Las condiciones de vida; si éstas son deficientes (falta de acceso a la salud, educación, servicios sanitarios, etc.) la vulnerabilidad es mayor.
  • Económicas. La ausencia o mala utilización de los recursos económicos en la población aumenta la vulnerabilidad.
  • Políticas. La incapacidad de las autoridades para manejar los desastres (por ejemplo, falta de medidas preventivas o respuesta desordenada) y de la población para plantear sus demandas incide en el incremento de la vulnerabilidad.
  • Culturales. El grado de conocimiento que tenga la comunidad sobre las amenazas, y la importancia que asigna a esas amenzas en relación con otros problemas, así como las ideas y representaciones que tenga sobre las amenazas influyen en la vulnerabilidad.
  • Institucionales. La falta de coordinación y comunicación entre las instituciones de gobierno (por ejemplo, la superposición de instituciones que tienen competencia sobre un mismo tema) aumenta la vulnerabilidad.

 


Actividad 1. ¿Desastre natural?

 

Lean el texto "Desastres, amenaza y vulnerabilidad" y respondan las siguientes preguntas.

  • ¿Creen que es correcto el uso de la expresión "desastres naturales"?
  • ¿Cuál de los dos componentes (amenaza y vulnerabilidad) es el más importante en un desastre?
  • ¿De qué forma un desastre de origen natural puede desencadenar uno tecnológico?

 


Actividad 2. Las características de un desastre

 

En la Argentina, los principales desastres son detonados por inundaciones, tornados, vendavales, terremotos, erupciones volcánicas, remoción en masa, deshielos, nevadas extraordinarias, sequías, colapso de represas, accidentes en instalaciones nucleares, accidentes en polos industriales y accidentes en el transporte de sustancias peligrosas.

Identifiquen una o varias amenazas que podrían ocasionar desastres en el lugar en el que viven y respondan (pueden consultar diarios, revistas o informes especializados sobre el tema):

  • ¿En dónde se encuentran las fuentes de las amenazas?
  • Amenazas de ese tipo, ¿podrían desencadenar otras?
  • ¿Con qué frecuencia se han presentado, en la zona, fenómenos similares en el pasado?
  • ¿Qué sectores de la población son los más vulnerables a las amenazas?
  • ¿Existen estudios científicos y herramientas técnicas que permitan realizar un análisis y seguimiento de las amenazas en la zona?
  • ¿Cuáles son las instituciones públicas que tienen la responsabilidad de realizar la evaluación de las amenazas?
  • ¿Existe información histórica, mitos, cuentos o leyendas en la comunidad sobre la presencia de esas amenazas en la zona?

 


Glosario

 


Colapso de represas
: desastre relacionado con fallas o roturas en represas hidroeléctricas.

 


Erupciones volcánicas
: emisiones violentas de cenizas, roca, lava y gases desde el interior de la Tierra a través de un volcán. Muchas veces el vulcanismo está asociado a los movimientos sísmicos o terremotos.

 


Inundación
: anegamiento de tierras adyacentes al cuerpo de agua (río, arroyo, lago) que desborda. Las inundaciones pueden producirse por desborde de ríos, por lluvias excesivas, por insuficiencia de drenaje, por mareas excepcionales, etc. Se pueden diferenciar las inundaciones de implantación lenta (que abarcan en general extensas superficies y tienen una gran duración en tiempo) y las repentinas.

 


Remoción en masa
: movimiento de distintos elementos que cubren las laderas, como piedras, tierra, nieve o hielo. Se incluyen en este tipo de amenaza fenómenos como torrentes de barro, deslizamientos, aluviones, avenidas, avalanchas, etc. Estos fenómenos pueden producirse por deslizamiento en seco o ser provocados por lluvias torrenciales.

 


Sequía
: período durante el que, por anomalías climáticas, se produce un déficit de agua. Un período de sequía se convierte en desastre cuando la sociedad no puede acceder al agua para el consumo, la industria, la agricultura, etc.

 


Terremoto
: movimiento brusco y repentino de la corteza terrestre que se origina por la dinámica de las placas tectónicas o litosféricas.

 


Tornado
: viento de gran intensidad que describe movimientos giratorios o circulares.

 


Vendaval
: conjunto de vientos muy fuertes que, en general, provienen del cuadrante Sur.

 


Enlaces a sitios de interés

 

http://osso.univalle.edu.co/tmp/lared/public/libros/l1/l1art2.htm
Sitio de la Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América latina, dedicada a la difusión y la promoción de investigaciones y desarrollos ligados a los desastres desde las ciencias sociales. El artículo "Cómo entender los desastres naturales" profundiza en los conceptos presentados en la actividad. (Fecha de consulta: 4 de diciembre de 2000.)

http://osso.univalle.edu.co/tmp/lared/public/libros/l1/l1art1.htm
Sitio de la Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América latina. El artículo "Ciencias sociales y desastres en América latina: un encuentro inconcluso" presenta una discusión sobre el desarrollo y avance de la visión de los desastres desde las ciencias sociales en América latina. (Fecha de consulta: 4 de diciembre de 2000.)

http://www.pnud.org.ec/dmp-ola/Pages/document.html#argentina
Sitio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en el que se identifican los diferentes tipos de amenazas que pueden provocar desastres en América latina. La página se refiere a las amenazas naturales y tecnológicas identificadas en la Argentina, sus zonas de influencia, causas, consecuencias y limitaciones para disminuir la vulnerabilidad de las poblaciones expuestas. (Fecha de consulta: 4 de diciembre de 2000.)

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textos: Silvia González
ilustración: gentileza Télam
edición: Carla Lois